Iglesia de Santa Maria Novella
Hacia la fin del ‘200 en el lugar ocupado de la actual plaza y rodeado de viñedos, había un pequeño oratorio llamado Santa Maria de las Viñas. Entregado a doce frailes dominicos en el 1221, el oratorio fue construido en el 1279 y ampliado en la forma actual que incluye la Iglesia y el Convento. Los trabajos terminaron a medio del ‘300 e incluyeron además la construcción del campanario, de los claustros, de las capillas adyacentes a la iglesia y de una sucesión de arcos, llamados “avelli” que rodean un antiguo cementerio. La fachada fue terminada en el 1470 y la obra, patrocinada de Giovanni Rucellai, el representante de la familia más importante del barrio, fue entregada a León Battista Alberti que planeó también el gran portal central y la parte superior. El revestimiento marmóreo, caracterizado de taraceas en mármol verde y blanco, se inspira en otros edificios religiosos del tiempo pasado como el Baptisterio y la Iglesia de San Miniato al Monte.
En esta iglesia dominica enseñó San Tommaso y aquí se desarrolló el Concilio de Florencia donde fue ratificada la unión de la Iglesia de Oriente y de la Occidente. El interior presenta una planta de cruz latina; las tres naves son partidas por pilastras poliestilas que sostienen arcos de sexto agudo. Muchas obras de arte enriquecen la iglesia; entre estas hay la Trinidad de Masaccio, el Crucifijo de Giotto, el Diluvio de Paolo Uccello, muchos frescos del Ghirlandaio y el Púlpito dibujado de Brunelleschi (a medio del siglo XV); de aquí los dominicos se arrojaron contra los descubrimientos de Galileo Galilei. Espléndidos también los frescos de Paolo Uccello, que están en el Claustro verde, así llamado del color rojo-verde de las pinturas, y los de Andrea de Bonaiuto, que cubren el “Cappellone de los españoles”; esta sala capitular del convento se convirtió en el siglo XVI en el lugar donde se reunía el séquito de los españoles en la corte de Eleonora de Toledo, mujer del gran duque Cosimo I de Medici.
Iglesia de Santa Maria Mayora
En la esquina entre Vía de Cerretani y Plaza Santa Maria Mayora está la muy antigua iglesia de Santa Maria Mayora, fundada antes del XI siglo y ampliada en estilo gótico a medio del ‘200. Ya que era la iglesia más grande dedicada a Maria, antes de la edificación de la catedral de Santa Maria del Flor, fue llamada “mayora”. El exterior tiene una cobertura “a filaretto” en piedra cruda que antes fue cubierta por un simple revoque y después sacada a la luz con la restauración del 1912. La torre campanaria, bajada al nivel de la iglesia, es el único residuo del período románico; además parece casi que está unida al cuerpo central del edificio religioso reconstruido de los monjes “vallombrosiani” en formas góticas con la ayuda de las familias más importantes de la zona: los Cerretani, los Barocci y los Manovelli. Sobre la fachada del campanario en Vía de Cerretani hay, tapiado en alto, un pequeño busto de época romana tardía, que la leyenda quiere llamar “Berta”. Este nombre es atribuido a una verdulera que con grandes sacrificios habría donado a la iglesia una campana para que los campesinos, que trabajaban en el campo fuera de las murallas, fueran advertidos del cierre de las puertas de Florencia. El interior del edificio es caracterizado por tres naves con arcos ogivales sostenidos de insólitas columnas cuadradas y pintadas al fresco. También las capillas y el ábside contienen frescos generalmente pertenecientes al ‘300 tardío con prevaleciente presencia de imágenes de la Virgen. Una columnita marca el lugar donde está la tumba de Brunetto Latini, literato y notario florentino, conocido como maestro de Dante. Pero la obra maestra de la iglesia es uno espléndido bajorrelieve de madera polícromo del ‘200: representa la Virgen en trono con el niño, atribuido a Coppo de Marcovaldo. Pero una reciente restauración haría pensar más en una obra bizantina de un siglo antecedente. También en el claustro del ‘500, detrás de la iglesia, se pueden admirar interesantes frescos del primo ‘600.
Baptisterio de San Juán
Este edificio románico pertenece al conjunto de la catedral y fue construido con la bóveda abierta entre los XI y XII siglos sobre un antiguo templo pagano dedicado al dios Marte. De planta octagonal, era puesto sobre un basamento con escalones, hoy desaparecido a consecuencia de la elevación del nivel de la plaza. Fue titulado a San Juán Bautista, patrono de Florencia, pero no hospedò enseguida la pila bautismal; en cambio hizo de catedral hasta cuando no fue construida la cercana Santa Reparata sobre la que después se alzarà la Catedral de Santa Maria del Flor. Muchas personalidades, como Dante Alighieri, fueron bautizadas en su interior. El edificio se quedó desnudo hasta el 1290 cuando Arnolfo de Cambio fue encargado de hacerlo revestir de mármoles blancos de la Lumigiana y verdes de Prato. La cobertura de la bóveda fue sucesiva y aparece enriquecida por una linterna superada de una simbólica pelota dorada con cruz.
Al lado oveste se puede notar una tribuna rectangular, llamada “scarsella” , que había sustituido el antiguo ábside semidesértico. A los otros tres lados están tres puertas de bronce; la más conocida es la que está enfrente de la Catedral de Santa Maria del Flor, la “Puerta del Paraíso”, obra maestra de Lorenzo Ghiberti, toda chapeada de un revestimiento dorado. Las diez planchas de bronce, cuyos originales están en el Museo de la obra de la Catedral, representan escenas del Antiguo Testamento. Ghiberti mismo es representado en la faja derecha de la imposta izquierda. El interior, revestido (también este) con motivos geométricos en mármol verde y blanco, es enriquecido por mosaicos de teselas doradas en el techo donde resaltan la gran figura del Cristo juez y las escenas del Juicio Universal. Otras notables obras de arte son: el sepulcro del antipapa Juán XXIII, al siglo Baldassare Cossa, obra atribuida a Donatello, y la pila bautismal de escuela pisana del segundo medio del XIV siglo.
Capilla de los Príncipes
El edificio, raro ejemplo del barroco florentino, está en Plaza Virgen de los Aldobrandini en la parte absidal de la basílica de San Lorenzo. El conjunto, querido de Cosimo I, teneba que celebrar el tamaño de la dinastía de la familia Medici con ocasión de la sumisión de Siena y de la constitución del gran ducado de Toscana. Pero la construcción empezó sólo en el 1604 bajo el gran ducado de Ferdinando I de Medici, hijo de Cosimo I, y duró hasta el siglo sucesivo. En el 1640 Matteo Nigetti realizó una cúpula, cuya forma se inspira a la de Santa Maria del Flor pero sin las nervaduras y la linterna que caracteriza la Catedral de Florencia. Antes del mausoleo hay una amplia cripta, con bóvedas vaídas, realizada , en el 1580 por Buontalenti, donde están las tumbas de gran duques de las dinastías de Medici y de la Lorena. Subiendo a la derecha se entra en la Capilla de los Príncipes. El importante y austero ambiente de planta octagonal es dominado por la cúpula octagonal pintada al fresco en el 1828 por Pietro Benvenuti con escenas de la Historia de la Genesis y del Juicio Universal. Pero lo que hizo el monumento una maravilla de la época es el fastuoso revestimiento de mármoles preciosos y piedras duras procedentes de todo el mundo; para sus trabajo fue instituida, precisamente por Ferdinando I, la Fábrica de las piedras duras que todavía hoy existe y representa una de las máximas instituciones nacionales en el campo de la restauración. Los nichos sobre los grandiosos sarcófagos de Cosimo I y de Ferdinando I contienen las colosales estatuas de bronce dorado de los dos gran duques, ejecutadas de Pietro y Ferdinando Tacca. A lo largo del basamento de la sala son dispuestos los blasones de las dieciséis ciudades del gran ducado de Toscana, taraceados con piedras duras, madreperla, lapislázuli y coral. A los lados del altar están relicarios y objetos sagrados de culto, realizados entre el ‘400 y el ‘500.
Campanario de Giotto
ue planeado y empezado en el 1334 por Giotto que terminó sólo la construcción del basamento a consecuencia de su muerte en el 1337. El dibujo inicial fue modificado por Andrea Pisano al que le confiaron la continuación de los trabajos en los dos niveles superiores. La modificación comportó la introducción de dos columnas entregadas por lado y de 16 nichos donde fueron posicionados algunas grandes estatuas cuyas originales están hoy en el Museo de la Obra de la Catedral.
Después un período de paro debido a la difusión de la “peste nigra”, los trabajos fueron recomenzados por Francesco Talenti que hizo más ligera la maciza torre gracias a la introdución de doblas ajimezes y de una trífora en los últimos tres niveles, completando el edificio en el 1359. El campanario gótico de 84.70 metros de alto tiene una base cuadrada de 14.45 metros. El revestimiento exterior con motivos geométricos es de mármol blancos de Carrara, verdes de Prato y rosa de Siena. Esculturas y motivos ornamentales tienen una función no sólo decorativa pero también forman parte de la estructura misma del Campanario. De arriba a abajo se pueden admirar las planchas hexagonal en relieve: algunas de estas son de Andrea Pisano y otras de Luca de la Robbia que representan la Creación del hombre y las Actividades humanas. Al segundo nivel hay los 16 nichos que contienen las estátuas representantes Patriarcas, Reys, Profetas, Sibillas y el Bautista y además el célebre “Abacuc” de Donatello, llamado por los florentinos lo “Zuccone” por la cabeza pelada. Siguen 16 nichos ciegos y después los dobles ajimezes y una trífora en el quinto nivel. La torre es coronada por una gran terraza que se alcanza subiendo 414 peldaños y de la que se pude admirar uno de los panoramas mejores de la ciudad.

